El lunes concurrí junto al diputado Jorge Burgos a una audiencia que solicité a la Ministra de Educación, Mónica Jiménez, a fin de plantearle la necesidad de recursos del Estado para el equipamiento tecnológico de punta para el Colegio República de Siria que está encaminado a ser un establecimiento modelo de la Educación Pública. Le expuse los logros de nuestras escuelas y liceos municipalizados que están certificados por la reciente prueba SIMCE y la última PSU.
Fue una reunión tremendamente fructífera ya que la ministra no sólo alabó nuestra gestión comunal sino que comprometió la búsqueda urgente del financiamiento y hasta encomendó que la experiencia ñuñoína sirva a su comisión asesora. Creo firmemente que hemos superado todos los dogmas. Una buena educación pública se puede hacer, y para esto no hay y no debe haber colores políticos, ni favorecer a los amigos, ni nada que pueda entorpecer las buenas decisiones. La receta es muy simple: Hay que contar con los mejores y con una gestión que no se canjee por compadrazgos. Y, a riesgo de que algunos se molesten, he sido claro en que no todos los problemas se pueden atribuir a la falta de plata. Eso es un facilismo y una excusa para la inacción de la que tanto he sido crítico. Es un tema largo y cuesta que sea entendido. Pero insisto que en que se debe tener la voluntad política para afrontar los desafíos y costos. Yo creo que se puede, y, más que eso, se debe hacer con urgencia para que la Educación sea la herramienta de equidad más poderosa. Que la Educación Públuica retome la calidad que tuvo y de la que muchas autoridades somos depositarias. Que no sólo los alumnos de colegios particulares tengan la oportunidad de una buena enseñanza, buenos profesores, buenas aulas y recursos tecnológicos.
Y el empeño está dando hermosos frutos. Nuestro Colegio República de Siria y toda nuestra educación municipalizada es testigo. ¿Qué hemos hecho? Once años de continuo trabajo han posibilitado que de tener 1.800 millones de déficit hayamos consolidado colegios autogestionados y totalmente financiados; profesores altamente capacitados; bonos especiales para el personal de los establecimientos y, como mencioné al principio, los primeros lugares en las pruebas Simce y PSU, superando incluso a los colegios particulares. No se trata de dictar cátedras. Se trata de ir tras algo en lo que se cree profundamente, y con una fe que, literalmente, mueve montañas. El espíritu emprendedor del que tanto se habla no es una ilusión de pocos, es el engranaje principal de esta idea.















Mucha razón
Soy hijo adoptivo de la Comuna de Ñuñoa, hoy es mi comuna y la calidad de vida en ella es innegable; gracias a la permanente preocupación del Alcalde D.Pedro Sabat se aprecia que esta comuna tiene la educación con la que soñabamos en la época estudiantil. Las obras hablan por si solas.